Lamento de una madre activista
Un miembro de un centro cultural usa una máscara para protegerse contra la propagación del nuevo coronavirus, ya que dona alimentos para familias pobres en la favela de Turano, Río de Janeiro, Brasil, el 15 de abril. Los gobernadores de Sao Paulo y Río de Janeiro, Los estados más afectados por el virus, han prohibido las reuniones públicas, cerraron escuelas y negocios, y pidieron un estricto distanciamiento social. Silvia Izquierdo | AP

¿Cuántas veces más tendrá el planeta que darnos medicinas como ésta en el futuro? ¿Cuántas veces más tendré que negar a mi hijo un paseo por el parque? ¿Cuántas veces tendrán mis nietos que sufrir un evento similar?

Ayer, mis ojos se llenaron de lágrimas cuando mi hijo de 3 años preguntó cuándo podríamos ir a casa de la abuela. Estamos en aislamiento social desde hace 20 días. Vivo en São Paulo, la ciudad con mayor número de casos y muertes en Brasil. 

Me pregunto cuánto tiempo va a durar esto y, como madre, cuándo me sentiré segura para dejarlo en la escuela y después pasar el fin de semana con los abuelos y los primos. ¿Volveremos a vivir la vida que conocimos antes?

No he podido de pensar en las historias de las personas que conocí a través de mi trabajo. Llevo ya casi dos años trabajando para 350.org América Latina y parte de mi trabajo consiste en escuchar historias de comunidades y pueblos que sufren represión y/o ven su modo de vida impactado drásticamente por las industrias fósiles y el cambio climático. Esas personas llevan mucho más tiempo que yo saliendo de casa con miedo. Me acuerdo de la gente que ya ha perdido todo en inundaciones, pienso en quienes viven bajo la amenaza de la industria minera, con el riesgo de que se rompa una presa, y en las personas cuyas aldeas y territorios corren el peligro de verse incendiados. 

Me pregunto si este tiempo en casa, en cuarentena, no sirve para que pensemos en nuestras actitudes y en las consecuencias de nuestro crecimiento desbocado. Ya he oído alguna certera comparación que decía que el virus del planeta Tierra es el ser humano. Se ha apropiado de la naturaleza, usándola y destruyéndola para su propio beneficio. Y así, al igual que un cuerpo humano enfermo, el planeta nos dio una medicina y nos encerró para que, finalmente, dejásemos de destruir.

¿Cuántas veces más tendrá el planeta que darnos medicinas como ésta en el futuro? ¿Cuántas veces más tendré que negar a mi hijo un paseo por el parque? ¿Cuántas veces tendrán mis nietos que sufrir un evento similar? 

Espero de verdad que este tiempo sirva para que todos y todas podamos repensar el mundo en que vivimos y que estamos construyendo. Y que al final de esta cuarentena sigamos conservando lo que realmente importa: la familia, nuestros recursos naturales, el respeto a la vida del otro, el consumo de productos locales y la vida del prójimo.   

350.org


CONTRIBUTOR

Livia Lie
Livia Lie

Comunicóloga, coordinadora de Campañas Digitales de 350.org Brasil y América Latina, gerente de campañas digitales del Instituto Internacional Arayara y voluntaria de la Coalición No Fracking Brasil Por El Clima, El Agua y La Vida.

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